Milagros de Jesús
Lucas
14, 1-6. Tiempo Ordinario. Cristo nos ha dejado un criterio muy claro:
ante todo, la caridad.
Por: P. Juan Gralla | Fuente: Catholic.net
Por: P. Juan Gralla | Fuente: Catholic.net
Del santo Evangelio según san Lucas 14, 1-6
Un sábado entró Jesús en casa de
uno de los jefes de los fariseos para comer, y ellos le estaban
observando. Había allí, delante de él, un hombre hidrópico. Entonces
preguntó Jesús a los maestros de la ley y a los fariseos: ¿Es lícito
curar en sábado, o no? Pero ellos se callaron. Entonces le tomó, le
curó, y le despidió. Y a ellos les dijo: ¿A quién de vosotros se le cae
un hijo o un buey a un pozo en día de sábado y no lo saca al momento? Y
no pudieron replicar a esto.
Oración introductoria
¡Ven, Espíritu Santo! ¡Llena mi alma
de tu presencia e infunde en ella el fuego de tu amor! Te ofrezco abrir
mi mente y mi corazón; ser dócil a tus inspiraciones, soy tuyo.
Petición
Jesús, concédeme confiar y crecer en la esperanza, porque sé que me amas. Quiero que la única gran aspiración de mi vida sea corresponder a tu amor amando a los demás, buscando hablar siempre bien de ellos.
Jesús, concédeme confiar y crecer en la esperanza, porque sé que me amas. Quiero que la única gran aspiración de mi vida sea corresponder a tu amor amando a los demás, buscando hablar siempre bien de ellos.
Meditación del Papa Francisco
El camino para ser fieles a la ley,
sin descuidar la justicia, sin descuidar el amor es el camino contrario:
desde el amor a la integridad; desde el amor al discernimiento; desde
el amor a la ley. Este es el camino que nos enseña Jesús, totalmente
opuesto al de los doctores de la ley. Y este camino del amor a la
justicia, lleva a Dios. En cambio, el otro camino, el de estar apegados
únicamente a la ley, a la letra de la ley, lleva al cierre, lleva al
egoísmo. El camino que va desde el amor al conocimiento y al
discernimiento, al cumplimiento pleno, conduce a la santidad, a la
salvación, al encuentro con Jesús. Mientras que, este otro camino lleva
al egoísmo, a la soberbia de sentirse justos, a esta santidad entre
comillas de las apariencias, ¿no?
Jesús
le dice a esta gente que le gusta mostrarse a la gente como hombres de
oración, de ayuno...: Pero, haced lo que dicen, pero no lo que hacen.
Estos
son los dos caminos y hay pequeños gestos de Jesús que nos hacen
entender este camino del amor al conocimiento pleno y al discernimiento.
Jesús nos lleva de la mano y nos sana. (Cf Homilía de S.S. Francisco, 31 de octubre de 2014, en Santa Marta).
Reflexión
Jesús
en este Evangelio nos enseña con su ejemplo que hay algo más fuerte que
el legalismo, y es precisamente el mandato de la caridad. Entre los
judíos, el día sábado era un día del todo consagrado al Señor. No era
lícito hacer actividad alguna. De ningún tipo. Hasta estaban indicados
los pasos que se les permitía caminar. Los fariseos se gloriaban de que
cumplían la ley en toda su extensión. Y castigaban y denunciaban a las
autoridades a todo aquel que violaba una de estas reglas más pequeñas.
Eso no es malo. Incluso Cristo dice alguna vez a sus seguidores que
hagan lo que los fariseos dicen. Sin embargo, es preferible la
misericordia con los demás que el cumplimiento frío de un precepto.
Muchos
se preguntan si deben hacer esto o aquello, porque ambas cosas están
mandadas. ¿Debo estudiar en este tiempo o tengo que hacer lo que ahora
me piden mis padres? ¿Cuál es mi obligación? No es fácil discernir,
porque muchas veces entran en juego nuestros sentimientos y a veces nos
inclinamos por la opción equivocada. Para evitar esta situación, Cristo
nos ha dejado un criterio muy claro: ante todo, la caridad.
Bajo
esta luz todo queda iluminado. Ya no hay conflicto entre curar o
descansar en sábado, porque el bien del hombre está por delante del
precepto.
Propósito
Ayunar, hoy, de las palabras duras, cortantes, negativas, que siembran discordia y tienden a juzgar o condenar a los demás.
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